martes, 5 de agosto de 2014

GORT, Klaatu barada nikto!

En 1951 Robert Wise dirigió The Day the Earth Stood Still inspirándose en un relato corto de Harry Bates titulado Farawell to the Master. Esta película que puede parecer ingenua a ojos del espectador de hoy, fue pionera en el cine de ciencia ficción. Las innovaciones de esta película se dejan notar desde el primer momento, ya que la música de los créditos iniciales es interpretada por un novedoso instrumento, el theremin.

Suele decirse que esta película fue la iniciadora de un género muy popular en las décadas siguientes. El temor a una invasión extraterrestre, que enmascaraba el miedo a una invasión comunista, inspiro multitud de películas de cuestionable calidad. Muchas de estas películas son vistas hoy con  condescendía y sorna. Sin embargo, hemos de reconocer la audacia de unos cineastas que con pocos medios y mucha imaginación fueron capaces de crear películas capaces de aterrarnos y de hacernos soñar con criaturas terribles, ya que en contadas ocasiones son benéficas, venidas lejanos mundos.

En The Day the Earth Stood Still, el humanoide Klaatu aterriza en Washington con la misión de transmitir un mensaje de advertencia a los habitantes de la Tierra. Este visitante es emisario de un gobierno interplanetario, preocupado por la amenaza que puede representar la humanidad a largo plazo para la paz en el universo. Klaatu es portavoz de un ultimátum que se da a la humanidad: O la humanidad cambia, o será destruida sin miramientos. Para llevar a cabo este ataque preventivo, Klaatu cuenta con el robot Gort, una poderosísima arma capaz de aniquilar sin inmutarse a los ejércitos de la Tierra.

Una curiosa frase que volverá a aparecer de forma encubierta en algunas películas -prestad atención cuando veáis El ejército de las tinieblas de Sam Raimi-, Klaatu barada nikto aplacará los propósitos genocidas del terrible robot.
En el mercado podemos encontrar a Gort en distintos tamaños y con acabados.





No hay comentarios:

Publicar un comentario